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abril de 2008
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Aprovechando su estancia en Europa, Revolta Global ha entrevistado a Franz Pillaka, miembro de la organización “Resistencia Global” del Perú.
por Revolta Global [1]
El gobierno de García es el producto de una polarización política nunca vista en el Perú. Salió elegido con el apoyo y el voto prestado de toda la derecha. Ha tenido que pagar este apoyo, haciendo una política al servicio del empresariado, y una implementación rápida del Tratado de Libre Comercio (TLC). No ha cumplido ninguna de sus promesas electorales: permitir una libre desafiliación de los trabajadores estafados por las aseguradoras privadas, revisar la política del gobierno anterior respecto del TLC ...
Además, el encarecimiento de la vida ha aumentado mucho. Prometió no privatizar, y ahora quiere privatizar puertos, aeropuertos y el agua.
¿Cuál es la situación de las luchas sociales?
Después del primer año de gobierno, ya hubo una rebelión en el país. La primera fue el 11 de julio, cuando el país se paralizó, con las protestas de los trabajadores, campesinos, maestros, funcionarios y el apoyo de los gobernadores regionales. Recientemente, ha habido nuevas protestas campesinas en varias regiones del país, de rechazo a las concesiones a las empresas mineras, al grito de "agro sí, mina no". También huelgas de profesores, una huelga reciente en el campo que ha acabado con cuatro muertos, y las protestas contra la privatización de los centros arqueológicos, como el Machu Picchu.
Ha habido también un fuerte descontento en la zona afectada por el terremoto del 15 de agosto del año pasado. No se ha avanzado nada en la reconstrucción, ha habido corrupción en las donaciones... Este febrero estuvo a punto de estallar una oleada de protestas contra la ley "del tercio superior" en la enseñanza que, al final, el gobierno ha retirado. Pero hay acumulación de descontento y de demandas, y esperamos que haya una explosión social a corto plazo.
¿Qué análisis haces de Ollanta Humala?
La mayoría de la población está cansada de los gobiernos que hemos tenido los últimos años y busca una salida de cambio radical, sin que el contenido de este cambio quede muy claro. Eso, junto con el desprestigio de las fuerzas tradicionales de la izquierda, hizo que Ollanta emergiera, y ocupara el vacío existente. Él ya tenía cierto prestigio como luchador y rebelde, por el levantamiento que protagonizó hace años. Nosotros llamamos a votar por él, pese a sus límites, porque este era el sentimiento de las masas. El día que perdió hizo un llamamiento a construir un frente antineoliberal unitario, pero se desdijo rápidamente por la oposición de sus parlamentarios, que están más a la derecha.
Su estructura partidaria es precaria, y desde las elecciones ha entrado en una dinámica parlamentaria bastante mediocre. Encabezó la marcha del 11 de julio de 2007, pero desde entonces no ha estado al frente de las luchas. Su proyecto es un proyecto democrático nacionalista y de defensa de la soberanía nacional, pero no tiene una propuesta anticapitalista consecuente. Pero, ante la crisis de los partidos, continúa encarnando la oposición al gobierno y, recientemente, ha hecho un llamamiento a formar un frente político y social con las fuerzas de izquierda.
-Háblanos de tu organización Resistencia Global...
Somos un grupo político que venimos participando desde hace unos cinco o seis años en varias luchas sociales. Estuvimos muy activos en la lucha por el derrocamiento de Fujimori. Después hemos estado en las luchas contra la privatización del agua, al lado del movimiento ecologista contra las empresas mineras, del movimiento altermundialista y contra la guerra, y apoyando las luchas sindicales y al movimiento de solidaridad con Venezuela. Ahora estamos intentando articular un proyecto político de dimensión nacional anticapitalista, antiimperialista, ecologista, feminista...
[1] Publicado en la revista de Revolta Global nº43, abril 2008.