de 2006
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Estimado John:
Perdóname por el retraso, pero por fin tuve el tiempo – y el placer – de leer tu libro. Es un ensayo excepcional, que provoca al pensamiento y realmente radical – en el sentido original de la palabra, “ir a la raíz de los problemas” –. Pone en primera plana, de manera impresionante, al poder crítico y subversivo de la negatividad.
Antes de intentar trazar un mapa de las áreas en las que estoy en acuerdo o en desacuerdo contigo, permíteme que exponga brevemente mi propio punto de vista, mis propias opciones políticas y filosóficas, que son la “posición”, el Sitz-im-Leben, desde la cual intento evaluar a tu contribución. Soy, y he sido durante los últimos treinta años, un miembro – “militante” – de la Cuarta Internacional. No me defino como “trotskista” porque, a pesar de mi admiración por Lev Davidovitch Bronstein, extraigo mi inspiración política sobre todo de Rosa Luxemburgo. En un momento intentaré explicar mis desacuerdos con tu lectura de Rosa.
Me considero marxista, pero estoy muy interesado en la tradición anarquista, y algunos de mis libros son celebraciones de socialismo libertario. Y también soy un gran admirador del movimiento zapatista, esto va sin decir. Desde el punto de vista filosófico, mis referencias básicas son George Lukacs y la Escuela de Frankfurt (sobre todo Walter Benjamin).
Como correctamente adivinaste durante la breve conversación que tuvimos en la Ciudad de México, tenemos muchas afinidades filosóficas – y algunos desacuerdos políticos –. Estoy de acuerdo, en términos generales, con el objetivo de tu libro tal y como lo defines en la página 24: “hacer más aguda la crítica marxista del capitalismo”: ¡Sí!