dimecres 11 d'abril de 2007
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per Asamblea Despedidos/as SEAT
Lo más positivo de los Acuerdos firmados el pasado 4 de Abril es el retorno a una vía que nunca debió abandonarse: el carácter “No traumático o no forzoso” de las medidas para reducir plantilla, es decir, el respeto a la voluntariedad de los trabajadores para acogerse o no a cualquiera de las medidas pactadas.
Dicho esto, la valoración de los Acuerdos nos dejan una sensación agridulce, donde lo positivo se combina con aspectos de los contenidos que son insatisfactorios y frustrantes.
Insatisfacción: el acuerdo de prejubilación a los 60 años significa un retroceso en lo social respecto de la jubilación parcial con contrato de relevo. Tampoco se explicitan las condiciones de las futuras contrataciones que la empresa deberá efectuar para cumplir los objetivos de producción programados, abriéndose el peligro de una profundización de la doble escala salarial y precarización de los nuevos contratos de trabajo, y por tanto, de una mayor división de la plantilla que solo beneficia a la multinacional.
Frustración: el compromiso efectuado por todos los sindicatos al inicio de las negociaciones para hacer realidad el reingreso de todos los despedidos sin exclusiones, no se ha cumplido. Además, la interrupción de los contratos de relevo abre nuevas interrogantes y preocupaciones sobre los futuros reingresos.
Por otra parte, que no se nos venda dos veces la misma moto….del Plan Industrial. Y menos aún, cuando la credibilidad de la Dirección de SEAT está bajo mínimos, ¡no olvidemos que estaba incumpliendo los compromisos de inversiones y producciones pactados en el ERE de diciembre del 2005!
En fin, las circunstancias hacían esperar unos mejores resultados. En efecto, la Dirección de SEAT y VW habían perdido gran parte de su credibilidad ante la opinión trabajadora y ciudadana y ante la Administración pública como consecuencia del escándalo producido por la “lista de despidos” de 660 trabajadores/as que incluían trabajadoras embarazadas, disminuidos físicos, y una limpieza sindical que atentaba a derechos fundamentales, todo lo cual provocó una fuerte resistencia de los afectados y una amplia solidaridad que aún perdura, y ha contribuido a una pérdida de credibilidad de SEAT ante los tribunales de justicia como evidencian las numerosas sentencias de nulidad emitidas por el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya. En definitiva, el margen de la Dirección de SEAT para presionar y chantajear a unos y otros era mucho menor que en el 2005, y explica que en esta ocasión no haya persistido por la vía de los despidos forzosos y haya planteado medidas de carácter voluntario.
La firma del reciente acuerdo pone de relieve la injusticia cometida contra los 660 trabajadores y trabajadoras que no tuvimos ninguna opción de voluntariedad y fuimos despedidos a finales del 2005. Varios cientos de ellos, los que se acogieron en un clima de miedo y desmoralización a la opción b) nunca más regresarán a SEAT. De los que optamos por el reingreso todavía queda cerca de un centenar y medio fuera de la Empresa.
Teníamos esperanzas en que el compromiso de todos los sindicatos de plantear en esta negociación el reingreso de los despedidos sin exclusiones tendría un resultado feliz. ¡No ha sido así!
Los firmantes del “Acuerdo de despidos” de 2005 tienen una deuda moral con los despedidos y el conjunto de la plantilla. Es hora que cumplan sus compromisos. Es hora que la plantilla también se los recuerde.
Por nuestra parte, seguiremos luchando por el reingreso sin exclusiones de todos los despedidos.
Barcelona, 11 abril 2007