Andreu Coll
Domingo 29 de abril de 2007
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"Es muy oportuno el debate que ha lanzado Chávez en Venezuela sobre el socialismo del siglo XXI en un momento en el que las luchas altermundialistas conocen un cierto estancamiento y una creciente necesidad de clarificación. Hoy, para evitar que la prometedora consigna “otro mundo es posible” acabe reduciéndose a un triste “otro gobierno es posible” es urgente profundizar en las grandes preguntas: ¿Qué mundo queremos? ¿Cómo tiene que funcionar la sociedad por la que luchamos? ¿Qué criterios y valores deben presidir las relaciones sociales de una sociedad en ruptura con el capitalismo? ¿Cómo fundamentar ecológicamente unas nuevas relaciones de producción? ¿Cómo asegurar que la abolición de la explotación capitalista garantice una auténtica emancipación individual y colectiva y acabe con opresiones específicas y discriminaciones seculares?
El primer paso para encontrar respuestas satisfactorias a los problemas políticos es saber plantear correctamente las preguntas. Y son estas las preguntas que deben orientar a la izquierda revolucionaria a la hora de discutir con todas las sensibilidades de los movimientos populares. Intentar aportar respuestas coherentes a partir de la experimentación en las luchas sociales y del trabajo intelectual crítico es lo que los clásicos llamaban “desarrollar el programa”.
Si admitimos que es el programa el que define las tareas y el tipo de organización política a construir y no a la inversa, hoy la nueva generación militante del Estado español necesita plantearse estas preguntas con la convicción de que no forman parte de un ritual sectario o de una liturgia grandilocuente, sino que constituyen la razón última que orienta la lucha por otro mundo y que, si bien nunca se han respondido en un laboratorio o una biblioteca, tampoco se resuelven espontáneamente en las luchas sociales."
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